PERITAJE AUTOPOÍETICO
UNIDAD 1: MARCO CONCEPTUAL
UNIDAD 1: MARCO CONCEPTUAL
Resulta interesante comenzar por esbozar una de las premisas fundamentales de Maturana (1985): “Las personas nos transformamos en la convivencia”. Por esto, las relaciones con las demás personas llegan a ser determinantes para la formación y el fenómeno de conocer. La educación frecuentemente es un espacio de mediaciones en las cuales nos estamos relacionando desde nuestros diferentes roles con otros y transformándonos en esas relaciones. Como estudiantes nos transformamos en la relación con nuestros compañeros y nuestros docentes, así como en el lugar de docentes nos transformamos en la relación con nuestros estudiantes, pero también con las directivas, colegas y familias. Es liberador comprender la escuela como un espacio social en el cual son primordiales los encuentros con otros, que lejos de sentirse ajenos son un encuentro con nosotros mismos, ya que percibimos a los demás a partir de nuestras propias estructuras mentales. Somos el resultado del mundo, el resultado de otros, somos creaciones de la naturaleza, creaciones de un sistema hegemónico, pero a su vez nos encontramos a nosotros mismos en la resistencia de no reproducir un sistema con todas sus opresiones y desigualdades, gestando con ello nuestra propia postura crítica.
Me interesa ahondar un poco en lo que significa el lenguaje dentro de estas relaciones, nuestro lenguaje es la forma de comunicarnos con el mundo y con los otros, la convivencia está mediada por la palabra y la palabra llega a ser determinante de la comprensión que se tiene sobre el otro y lo otro. En educación primaria desde un enfoque de educación por competencias se concibe el lenguaje "como el medio para desarrollar la comunicación, la comprensión, la producción y la reflexión sobre los textos orales, escritos y multimodales, en diferentes contextos y situaciones sociales, culturales y académicas, y constituye una de las competencias fundamentales para el desarrollo integral de los estudiantes" (Ministerio de Educación Nacional, 2006). Es decir, el lenguaje es la base para el desarrollo de diferentes habilidades escolares que a su vez serán primordiales para el desarrollo posterior de otras competencias. Así significantes y significados llegan a ser constituyentes de los procesos de mediación en la escuela, no sólo la palabra, no solo la decodificación de esta, no solo las grafías con las cuales se escribe, sino qué significa para la persona, qué relaciones se establecen a través de esa palabra, qué suscita su pronunciación, qué emociones evoca, en qué se piensa al escucharla… todo esto aunque podría parecer personal es producto de las construcciones realizadas en colectivo, en diversos espacios de socialización y siempre en relación con otros.
Por esta razón Pulido (2016) menciona que “el lenguaje opera como la mediación esencial para la producción de la vida o como la síntesis de las mediaciones que producen la conservación de la existencia.” (p.51). Por ende, el ser humano no utiliza el lenguaje únicamente como una herramienta, sino que es constituido por este; existimos en el lenguaje y a través de él elaboramos nuestra propia realidad a nivel social, intelectual y biológico. El lenguaje es la mediación más esencial para la vida y todas las redes de relaciones que se forman en la sociedad están hechas de lenguaje oral, corporal y escrito, está lleno de acciones compartidas y comprendidas que producen la existencia de las comunidades. De allí la importancia del lenguaje dentro del sistema educativo, que en gran medida pasará a centralizar sus esfuerzos en el proceso de enseñanza de habilidades como la lectura y la escritura. Así, el lenguaje se convierte en la síntesis de las mediaciones porque le permite al individuo saberse a sí mismo y estar en sí mismo mientras la palabra individuo se transforma en colectivo.
La capacidad que tenemos para reflexionar sobre nosotros mismos y asumir las responsabilidades de nuestras acciones parten del lenguaje y a eso se le denomina autonomía. Maturana comprende la autonomía como la capacidad de un sistema para construir su propia vida y responder por ella, en el marco de la convivencia (Pulido, 1985, p.50), lo cual tiene que ver con el respeto hacia sí mismo y hacia los otros. De este modo, la autonomía se encuentra en una estrecha relación con la responsabilidad, ya que implica asumir cada consecuencia como el producto de nuestras acciones. La autonomía a su vez se relaciona directamente con la libertad, entendiendo que la reflexión en el lenguaje es lo que permitirá al individuo el pensamiento crítico y por tanto, recuperar la libertad de aceptar o rechazar el mundo en el que se vive de manera consciente y no únicamente como resultado de la imposición ejercida por otros.
Siguiendo a Gramsci (Mouffe, 1973) elaborar una construcción anti-reduccionista de la ideología es una tarea que dejaba abierta en su tiempo y que hoy no ha sido completada. Más allá de pensar en la ideología de forma simplista, es necesario abordar la ideología desde una mirada compleja, entendiendo que las ideologías se producen, se difunden y se mantienen a través del lenguaje y las diferentes mediaciones que se producen. La ideología se manifiesta en las costumbres, las tradiciones, los medios de comunicación, el lenguaje y las instituciones sociales, entre ellas la escuela. Así, la hegemonía es resultado de un complejo proceso de construcción ideológica, que no puede ser reduccionista y en el cual todo lo que sucede en la escuela puede reproducir la ideología dominante o bien ser el campo de medicación de otras ideologías, historias y saberes. Aunque Gramsci parte de la teoría política y Maturana de la biología y la epistemología, coinciden en la afirmación de que la relación con los otros es determinante para la construcción ideológica o la autopoiesis.
En todo caso se afirma que toda construcción interna es transformada y se transforma en lo colectivo, donde a través del lenguaje se crea una realidad compartida que hará todo lo posible por mantenerse en el tiempo. Ambos autores coinciden también en la importancia del consenso para la creación social; desde la perspectiva de Gramsci las diferentes clases sociales negocian entre ellas la legitimidad de sus ideologías, mientras que desde la perspectiva de Maturana se habla de la transformación de las relaciones a partir de los acuerdos en la convivencia que son establecidos por ellos mismos. Así, en ambos casos, la sociedad se transforma y se construye en ese consenso ya sea desde lo ideológico o desde las mediaciones.
Quisiera acudir en este punto, en torno al concepto de autopoiesis, a una metáfora poética, ya que poesía también viene del griego poiesis que es creación. Podríamos entender la vida como un poema donde nosotros mismos escribimos cada verso hasta formar un producto que nunca está terminado, que somos nosotros mismos sobre una hoja un poco arrugada y borroneada pero nunca en blanco, ya que estamos en constante construcción, pero también transformación. Esa transformación que nos abarca es acunada de afuera hacia adentro, pero mucho más de adentro hacia afuera, ya que nada puede ser, como indica el determinismo estructural, si no está primero en nosotros mismos. Podríamos pensar la autopoiesis como la escritura de poesía para sí mismo, porque la vida es poesía convertida en palabra silenciosa, pero que siempre quiere ser escuchada por otro y por eso habla también fuerte. Si entendemos la vida como poema aprenderemos a encubar cada palabra con la paciencia que se requiere, a darle el tiempo que le damos a las nubes pasar en un día soleado, al cielo en pintarse de naranja mientras observamos fijamente al horizonte y a la semilla puesta sobre tierra fértil, junto a un poco de agua y sol. Toda creación requiere paciencia, por lo que el acto de crearnos a nosotros mismos debe convertirse en un ritual sagrado en el cual cada movimiento es pensado para un fin y en el cual cada aproximación se convierte en una revelación.
La vida como proceso cognitivo requiere de la comprensión de que la vida y el conocimiento son inseparables. Para que se dé el proceso educativo es indispensable el amor, entendido este según Maturana (2002), como la emoción esencial que reconoce las conductas de la vida cotidiana a través de las cuales el otro surge como un legítimo otro en la convivencia. Así, se afirma que, sin este consenso, sin esta aceptación mutua, no existen más que relaciones de poder. El aprendizaje por tanto está ligado a las emociones, por lo que la escuela no puede ser ajena a estos llamados y debe ser un espacio donde el amor pueda cobijarlos a todos.
Quisiera cerrar con algunas reflexiones que me llevo a la realidad del aula de clase dentro de mi institución educativa. Como docente de Brújula, el cual es un modelo flexible que busca la nivelación del grado 1°, 2° y 3° en niños con extraedad, se reconoce fundamentalmente la importancia que tienen las relaciones con el mundo para los niños y niñas. Por lo general en Brújula se tienen estudiantes que han sido víctimas de diferentes tipos de vulneración social entre las más frecuentes el abandono, desplazamiento, violencia, abusos y desescolarización. El concepto de autopoiesis me genera una reflexión un poco triste al pensar en la forma en que los niños y niñas se crean a sí mismos muchas veces en solitario desde sus propios esquemas mentales inocentes, en ambientes hostiles que van configurando su mundo en la convivencia con sus familias y desde la resiliencia. El aula de clase se convierte así en una posibilidad transformadora de otras experiencias, de otras relaciones sustentadas desde el afecto y la comprensión. Brújula es un espacio de resistencia, allí resistimos todos, los estudiantes desde sus propias realidades y yo como docente tratando de brindarles cada día un espacio donde puedan desarrollar la autonomía, donde a través de palabras afirmativas les recuerdo cada día lo importantes que son para el mundo, donde les enseño a respetarse a sí mismos y que respetarse es también hablar cuando son irrespetados. Claramente nuestras relaciones determinan lo que somos, pero con cada nueva relación siempre habrá una nueva transformación.
REFERENCIAS
Maturana, H. (2002). Transformación en la convivencia (Segunda ed.). Santiago de Chile: Dolmen Ediciones S.A.
Maturana, H. & Varela, F. (1994). De máquinas y seres vivos: Autopoiesis, la organización de lo vivo (5ª ed.). Editorial Universitaria.
Mouffe, C. (1973). Hegemonía e ideología en Gramsci. Trópicos (1), 103-142.
Ministerio de Educación Nacional. (2006). Estándares Básicos de Competencias en Lenguaje. Recuperado de https://www.mineducacion.gov.co
Pulido, O. (Septiembre - Diciembre de 2016). Transformación en la Convivencia. Humberto Maturana R. (Fundación Convivencia, Ed.) Revista de Educación(12), 48-51.